El pasado lunes por la noche tuve la suerte de asistir al homenaje a Cristóbal Balenciaga en el edificio de Telefónica en la Gran Vía madrileña.
Con el nombre "CRISTÓBAL BALENCIAGA, CREADOR ÚNICO", F. y yo pudimos disfrutar de un fantástico desfile en honor del modisto vasco y de la proyección de un maravilloso documental sobre su vida y obra, dirigido por Oskar Tejedor: "Balenciaga, permanecer en lo efímero".
El emblemático edificio de Telefónica se convirtió esa noche en una espectacular (y complicada) pasarela para las modelos que presentaban diferentes propuestas de grandes diseñadores españoles en homenaje a las diferentes etapas de la moda española y con un claro hilo conductor: el legado de Balenciaga, el gran maestro de la alta costura.
diseños de Alejandro Sáez de la Torre, Balenciaga y Santiago Bandrés
diseños de Pedro Rodríguez, Alejandro Vidal y Petro Valverde
diseños de Asunción Bastida, Pertegaz y Elio Berhanyer
diseños de Devota y Lomba, Alvarado y Montesinos
diseños de Santa Eulalia, Rosser y Balenciaga
(imágenes de diseños, Lucía Pardavila para SoloModa)
img:EFE
Después del conmovedor desfile, que repasaba las principales características de la moda española en sus diferentes etapas, proyectaron el documental biográfico de Cristóbal Balenciaga. Un recorrido por su vida y su trabajo del que me gustaría destacar algunos puntos que me parecen clave en su historia.
Balenciaga nació en Getaria (Guipúzcoa) en 1895, en una familia muy humilde, de padre pescador y madre costurera. Siendo muy niño se quedó huérfano de padre y acompañaba a su madre cuando iba a coser para las damas de la aristocracia que veraneaban en su localidad. Allí Cristóbal inició su relación con la aguja; con sólo 10 años le hizo un traje a un gato, y con 13 tuvo el "atrevimiento" de pedirle a la Marquesa de Casa Torre que le dejara copiar uno de sus vestidos. La marquesa, tan sorprendida como curiosa, le dejó tela y el vestido en cuestión, y el resultado fue tan espectacular que la aristócrata se convirtió en su mecenas, le ayudó a aprender el oficio en una importante sastrería de la época y, a los pocos años, Balenciaga abrió su primera casa de costura en San Sebastián.

Enseguida se hizo imprescindible en la alta burguesía española y expandió su negocio en Madrid y Barcelona, pero la guerra civil hizo que tuviera que salir de España y se instaló en París, donde alcanzaría lo más alto en el mundo de la moda, convirtiéndose en el gran maestro de la alta costura.
Muchas personas que conocieron de cerca y trabajaron con Balenciaga aparecen en este documental, recordando muchas anécdotas y características del modisto. De él destacan su timidez, su humildad, sus silencios, su extremado perfeccionismo (que le hacía desmontar y rehacer un traje entero horas antes del desfile porque no le convencía), su obsesión por los detalles, su omnipresencia en todo el proceso creativo de cada traje, su capacidad de trabajo, su amor por la costura y por hacer cada vestido de forma única directamente sobre el cuerpo de su clienta.

Según su gran admirador Hubert de Givenchy, le obsesionaban las mangas, consideraba que eran la pieza clave para dotar de movimiento a la mujer, y podía montarlas y desmontarlas varias veces hasta que quedaban exactamente como lo había imaginado. Su discípulo Ungaro destaca la importancia que le daba a la elección de los tejidos, solía diseñar a partir de las telas que compraba, porque cada una le inspiraba una arquitectura diferente para cada una de sus obras.
Balenciaga se convirtió en París en leyenda de la alta costura. Sus clientas eran las damas más importantes de la primera mitad del siglo XX: Marlene Dietrich, Greta Garbo, Grace Kelly, la reina Fabiola de Bélgica y un largo etc de multimillonarias que asistían a sus desfiles privados y paseaban orgullosas sus vestidos exclusivos por todo el mundo.

Algo que me ha llamado profundamente la atención es la especial relación que Balenciaga tuvo con la prensa. En 53 años de carrera NUNCA concedió una entrevista ni se supo nada de su vida personal. Y en un momento determinado decidió no invitar a la prensa a sus desfiles para evitar las copias. Fue un visionario. Se dió cuenta de que si asistía prensa a sus desfiles, corría el riesgo de que alguien copiara algún modelo antes de las tres semanas que solía tardar su taller en confeccionar los pedidos de sus clientas. Así que decidió hacer sus pases únicamente para esas clientas, y la presentación en los medios se producía un mes después, cuando estas clientas ya tenían sus nuevos diseños en casa y los lucían antes de que aparecieran en las revistas de moda de la época. Tipo listo este Balenciaga.

Pero en 1968, Balenciaga decide cerrar su casa de costura de golpe y porrazo. Con el nacimiento del pret-a-porter, la moda rápida, creada a partir de unas tallas predeterminadas y producida en cadena, Balenciaga no quiso entrar a formar parte de esa nueva visión de la moda. Murió apenas cuatro años después, en 1972.
Sus piezas se han convertido en auténticas obras de arte que hoy se encuentran custodiadas en importantes museos por todo el mundo. El más importante, el Cristóbal Balenciaga Museoa, que se inaugurará en su localidad natal, Getaria, el próximo 10 de junio.
Me quedo con una frase de Balenciaga que demuestra la importancia que le daba a todas y cada una de las partes del proceso creativo y su pasión por su trabajo: "Un buen modisto debe ser arquitecto para la forma, pintor para el color, músico para la armonía y filósofo para la medida". Pues eso.
Después del documental, nos invitaron a un cocktail creado especialmente por GreyGoose (sí, los del Kissing Room de Cibeles) y llamado, cómo no, "Cristóbal Balenciaga".
A la salida, estuve charlando un rato con Francis Montesinos, y me hice una foto (aunque no es muy buena, sorry) para enseñaros el look de la noche. Repetí vestido de Alaïa (y lo voy a repetir mucho, que hay que amortizarlo jajajaja), mis Lady Peep nude y clutch negro de McQueen para If.
Lo mejor de la noche, la compañía (como siempre), y la maravillosa temperatura nocturna de Madrid estos días (a ver lo que dura...)
Este evento de Balenciaga es itinerante y parece que va a recorrer 12 ciudades españolas. Si llega a la tuya, intenta conseguir invitación como sea, porque merece la pena. Y este verano, visita obligada al País Vasco a ver este estupendo museo!!!
¿Conocíais la historia de Balenciaga? ¿qué os parece la idea de abrir un museo dedicado a su obra en Getaria?
¡¡Muchos besos!!